El proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) entró en su peor crisis tras ataques de la guerrilla en Colombia que dejaron en suspenso la reanudación de los diálogos en Quito.

En una sorpresiva decisión, el presidente Juan Manuel Santos pidió el regreso de su principal representante en las negociaciones, Gustavo Bell, al día siguiente de expirar el primer alto al fuego bilateral pactado con el grupo rebelde desde su alzamiento en armas en 1964.

Vamos a “evaluar el futuro del proceso”, afirmó Santos en un mensaje al país tras culpar al ELN de “unas acciones terroristas” esta madrugada, que afectaron el transporte de crudo, causaron la muerte de un soldado y dejaron dos infantes de Marina heridos en el noreste de Colombia.

La estatal Ecopetrol señaló que en total hubo cuatro ataques contra la infraestructura petrolera en los departamentos de Boyacá, Casanare y Arauca.

A raíz de ello, Santos dejó en suspenso la apertura del quinto ciclo de conversaciones de paz, en el que justamente debía negociarse una nueva tregua.

El analista Víctor de Currea-Lugo, experto en el ELN, consideró que lo ocurrido podría desencadenar la ruptura definitiva de la mesa de diálogo.

“La decisión (de las partes) era de no levantarse de la mesa independientemente de lo que sucediera, pero la gravedad de haber roto el cese de esta manera, y los atentados que acaban de producirse, hacen irremediable” que se esté frente a la “mayor crisis”, señaló.

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